jueves, 15 de noviembre de 2018

DESDE EL JARDÍN ME LLEGO UN TWEETS !




¡Hablar solo ya no es una locura! El museo que hace muy poco compró Tetris y Pac-Man, el MoMa de Nueva York, ahora tiene en su colección una planta que envía tweets. Por otro lado, en la Universidad de Valencia, un grupo de investigación consigue hablar con bacterias.

No es extraño que un pastor dé órdenes a su perro y que este las transmita a las ovejas del rebaño, como tampoco es ya un hecho extraordinario hablar con alguien que está en el otro extremo del mundo gracias a una cámara web, pero los límites de la comunicación se difuminan cuando las plantas empiezan a hablar en inglés o las bacterias nos recuerdan que tomemos la medicación.

Botanicalls
Este es el ingenioso nombre que sus creadores dieron a las plantas que cuentan con un dispositivo electrónico que les permite comunicarse. Solamente se necesita una conexión a Internet, un enchufe cerca de la maceta y una cuenta de Twitter que identifique a nuestro ejemplar y con la cual poder seguir lo que la planta nos escribe.

Pero no sólo en Nueva York las plantas hablan, la tendencia ya se ha instalado en Barcelona donde la empresa de traducción técnica Treeloc creó Mister Melville Green, un helecho que habla inglés, con el fin de iniciar una campaña publicitaria que diera a conocer el objetivo de su empresa.

Mister Melville está conectado a sensores que miden la temperatura, la luz y la humedad y con estos parámetros unos algoritmos definen el estado del helecho twittero. Con un poco de suerte y si está de humor se puede chatear directamente con él.
Los asturianos Román Torre y Pelayo Méndez han programado un segundo ejemplar llamado Welovegarden correlacionando los mensajes con su temperamento, es decir, el helecho manda tweets alegres si tiene sus necesidades cubiertas pero si escasea el agua el tono de sus frases se vuelve triste. El objetivo de estos dos jóvenes creativos es un jardín de plantas que se comuniquen entre ellas. ¡Ni Lewis Carrol lo hubiera imaginado!
Tal vez, para un jardinero huelgue que sus plantas avisen de que necesitan agua, pero, ¿y si las plantas que tenemos que regar no están tan cerca como nos gustaría? Monitorizar vegetales que viven lejos de nosotros o en lugares de difícil acceso permitiría la obtención de datos con un coste más bajo.

Bacterias monologuistas
Por si hablar con las plantas no fuese suficientemente original, un equipo de investigación de la Universidad de Valencia puede hacerlo con bacterias. El proyecto Talking Life ha conseguido, gracias a las herramientas de la biología molecular, crear bacterias recombinantes que emiten fluorescencia y esta luz es convertida por los dispositivos electrónicos en la voz que responde a preguntas como ¿Tienes hambre?

Este proyecto ya ha encontrado una aplicación útil para nuestras vidas. La idea consiste en introducir un cultivo de bacterias recombinantes, es decir, charlatanas, en la esfera de un reloj de mano que en contacto con nuestra piel detecta la presencia de sustancias concretas y transforma este estímulo en fluorescencia que como ya hemos dicho, es convertida por un dispositivo electrónico en voz sintética de tal manera que nuestro reloj, huésped de bacterias brillantes, diría en voz alta: ¡Hoy usted no se ha tomado la medicación!

miércoles, 14 de noviembre de 2018

LAS SEMILLAS DEL MAL.




Argentina. Quien controla las semillas, controla a la humanidad.


La multinacional Monsanto- Bayer puso en funcionamiento todo su aparato lobbista para que se trate en el Congreso su Ley de Semillas. La investigadora Carla Poth nos explica que en caso de promulgarse pasarían a cobrarnos por la vida.
Para entender qué tan loco es este intento de promulgar una Ley de Semillas, alcanza con tomar el fallo de la Cámara 3 en lo Civil y Comercial, que ratificó la resolución del INTI, para impedir a Monsanto que patente la semilla de soja intacta.
En el fallo, la idea de la Cámara era la de graficar el concepto de la siguiente manera: “Imaginate que mañana, una persona diga que ‘quiere patentar la palabra elefante, porque cuando escribió esa palabra, le hizo un vericueto a la letra E’. Así de loco es. Es como querer patentar palabras en el lenguaje. ¿Quién empezó con el lenguaje? ¿Quién fue inventando las palabras? Esta es la misma intención que tienen las empresas para con las semillas.
¿Cómo pueden subrogarse la propiedad de una semilla, que -según dicen- la han mejorado genéticamente, cuando -en verdad- es una semilla que la han tomado desde algún lugar, y que ya fue mejorada por otros?
Este tema de la discusión de la Ley de Semillas es central y fundamental para todos y todas porque se está jugando nuestra forma de alimentación.  Henry Kissinger, cuando fue ministro de Defensa de Jimmy Carter en esa presidencia de Estados Unidos, llevó adelante el proceso de la “expansión verde”. Y en este contexto sostenía que “Quien controla los alimentos, controla a la humanidad”. 

¿Cómo pueden subrogarse la propiedad de una semilla, cuando es una semilla que la han tomado desde algún lugar, y que ya fue mejorada por otros? 
Este debate tiene que ver con el proyecto de país que nos queremos plantear y el proyecto de humanidad que queremos tener. La Ley de Semillas regula todo lo que tiene que ver con las semillas alimentarias, con lo cual la lógica es la de expandir el sistema de agronegocios a absolutamente todo el escenario.
 
Es un paso más, ni siquiera cualitativo sino cuantitativo, en el intento de estas grandes empresas de controlarlo todo. Este proyecto ha dejado afuera a la gran mayoría de los interesados en este tema.
La forma espuria con la que se está llevando a cabo el tratamiento de este proyecto (porque ni siquiera ha sido ingresado al Congreso, sino que se busca el dictamen de un proyecto que ni siquiera ha sido presentado) se lo van a dar a los diputados, con las consecuentes presiones, para que lo aprueben directamente.
Este apuro por sacar la Ley de Semillas antes de que termine noviembre está íntimamente relacionado con la llegada del G20. Porque esta cumbre es la vidriera que pretende mostrar las políticas del Gobierno, para que vengan los inversores a la Argentina. Y quieren mostrarle a las corporaciones transnacionales agroalimentarias que el Gobierno Nacional le va a brindar las garantías políticas necesarias para que estas empresas vengan a invertir.
De promulgarse esta ley tendríamos, por un lado, a los productores seriamente perjudicados, porque aquellos que no problematizan la lógica del agronegocio y que compran las semillas, van a ver acrecentados terriblemente sus insumos. Van a tener que pagar no solamente cuando compran las semillas sino también cada vez que la utilicen, es decir una regalía por ese uso de la semilla.
Este apuro por sacar la Ley de Semillas antes de que termine noviembre está íntimamente relacionado con la llegada del G20.
Y aquellos productores que no quieran usar semillas compradas, que quieran intercambiar o generar las semillas propias, se van a ver afectados también porque sobre ellos se va a ejercer el control de policía. Las empresas controlarán oligopólicamente el mercado de todas las semillas, por lo cual, tranquilamente avanzarán contra los bancos de semillas milenarias.


Estas empresas dependen originariamente no sólo de poder monopolizar el uso de las semillas, sino también de -lisa y llanamente- robar semillas. Es sobre este accionar que estas empresas viven. Claramente podrán generar este poder de policía para poder controlar esos bancos de semillas.

A posteriori de todo esto, la situación irremediablemente implicará también a las cuestiones del consumo. El efecto inmediato será que el consumo de los alimentos va a estar controlado por muy pocas empresas, y hacia eso es a dónde se dirigen. Van a poder poner los precios, pero también van a poder decir qué semillas se van a usar para producir nuestros alimentos, y cómo se van a producir. Con lo cual, lo primero que se va a lesionar, es la soberanía alimentaria.

Fuente Resumenlatinoamericano.

ILEGAL Y OBSCENO. / TRABAJO INFANTIL EN JUJUY.


   

   A PEDIDO DE LOS EMPRESARIOS DEL TABACO.
 
                  



JUJUY. En la provincia que gobierna el radical Gerardo Morales, autorizaron el trabajo infantil a pedido de los empresarios del tabaco. Se emitieron 45 autorizaciones laborales para adolescentes. Ellos tienen entre 10 y 17 años y a los empresarios los protege el Estado, según reveló el diario El Tribuno. Sucede este hecho en esa provincia pese a que la Ley 26.390 prohíbe el trabajo de menores de 16 años. “Cinta en tabaco, encañar y desencañar, desflore de tabaco, peón general, carga y descarga de estufas, eso sí, los niños trabajarían con un modelo de ropa infantil”. Así describen las tareas asignadas según la Ley, que las considera como parte de las condiciones que habilitan el trabajo de menores de 16 años. Otro requisito es la firma de los padres autorizando a sus hijos en la Dirección Provincial de Trabajo.

EL PLÁTANO SE EXTINGUE.



El plátano debe morir (y sólo la ciencia puede resucitarlo).

La verdad es que sí, los plátanos son una maravilla del diseño: fáciles de pelar, sencillos de comer y cómodos de transportar. No sólo eso: podemos saber su nivel de maduración con solo mirarlos y, ojo al dato, se pueden cultivar durante todo el año.
Y es una pena. Porque sí, el plátano debe morir y debe hacerlo cuanto antes. Al menos, el plátano tal y como lo conocemos. Y debe morir porque, en realidad, es la única forma de salvarlo.

Anatomía de un plátano

Empecemos por lo fundamental: los plátanos (o bananas) son un engendro de la naturaleza, un accidente genético y, si me lo permiten, una aberración culinaria (aunque esto último es ya una opinión personal). El plátano es una fruta sin semillas.
Todos sabemos que la 'función' de las frutas es mejorar la diseminación de las semillas. Por eso, de una forma u otra, las frutas tienen semillas que permiten la reproducción de su especie. Pero el plátano, no. Bueno, nuestro plátano, no; el plátano primitivo y muchas especies salvajes sí tenían semillas.
Por eso, los plátanos crecen a partir de otros plátanos. Es decir, no es que todos los plátanos sean de la misma especie, es que todos los plátanos son el mismo plátano. De hecho, desde 1960, son clones de un solo plátano: el plátano Cavendish.
Hoy por hoy, el 99% de todos los plátanos que se comercializan a nivel internacional son Cavendish. Hay otras variedades locales, pero no se explotan a nivel comercial.
No siempre fue así. Hasta la década de los 50, el plátano rey era otro: el Gros Michel, un tipo de plátano más dulce que triunfaba en todo el mundo. En 1950, la enfermedad de Panamá empezó a hacer estragos en los Gros Michel y, en menos de una década, acabó con la producción. Cuando hablamos de clones, la enfermedad solo tiene que aprender a atacar a un individuo, la poca diversidad genética hace que el resto caiga por su propio peso.
Los agricultores comenzaron a huir de la enfermedad buscando lugares donde no aún no estaba, pero toda resistencia fue inútil. Al final, la variedad Cavendish, resistente al hongo de Panamá, sustituyó a la pobre, olvidada (y casi extinta) Gros Michel.

Cavendish también tiene problemas

La mala noticia es que en los últimos años han surgido plagas que afectan a los Cavendish: la sigatoka negra, que ennegrece las hojas, imposibilita la fotosíntesis y reduce a más de la mitad el rendimiento de las plantaciones. Además, es muy difícil combatir la enfermedad: usando las mejores combinaciones de fungicidas, puede requerir más de 50 aplicaciones antes de acabar con la plaga.
Y, por si fuera poco, en los últimos años ha surgido una variedad de la enfermedad de Panamá (la Tropical Race 4) que sí afecta al Cavendish. Se localizó por primera vez en la década de 1990 y hoy por hoy ya hace estragos en todo el sureste asiático. Si la TR4 atraviesa el Pacífico, la producción mundial de plátanos puede verse seriamente comprometida.
La acción conjunta de la TR4 y la sigatoka negra es un combo mortal para la industria platanera, pero no son el problema de fondo: el problema de fondo es que tras haber visto como desaparecía el Gros Michel por las prácticas de monocultivo radical, no han aprendido nada. Nada de nada. No tenemos un sustituto al plátano comercial
Ioannis StergiopoulosAndré Drenth y Gert Kema, tres expertos en botánica y agronomía, defendían en The Guardian que la única forma de afrontar el problema es incrementando la diversidad de nuestros plátanos. Existen varios centenares de especies de plátanos en el mundo. Es verdad que la inmensa mayoría no tienen las características para sustituir a los plátanos actuales. Pero pueden servir de base genética para incrementar la diversidad de los plátanos comerciales: es decir, podemos usarlos para crear (dos, diez o ciento cincuenta) nuevos plátanos
Tenemos las herramientas para hacerlo: la ingeniería genética y las técnicas de hibridación. Ya se ha empezado a secuenciar el genoma del plátanoLo que no tenemos es tiempo. Porque, aunque parezca imposible, la producción de plátanos podría hundirse y alcanzar mínimos históricos en meses. Y no, aún no estamos preparados.

Fuente:kanata.com

LOS AMIGOS DE MONSANTO./ "EL AGUA MATA".




Festeja Monsanto: el Gobierno defiende el glifosato y propone un modelo con más agrotóxicos


Busca motorizar una ley nacional que intensifique las fumigaciones. Descarta las distancias mínimas para aplicaciones y omite pronunciamientos como el de la OMS sobre el glifosato. Respecto de la toxicidad del Roundup, Barañao dijo que "la gente también se muere por tomar mucha agua."
Dispuesto a hacer de este momento una instancia de profundización de la práctica agrícola predominante, el Gobierno presentó un programa de uso de agrotóxicos con el que apunta a motorizar una ley nacional que intensifique las fumigaciones en el interior de la Argentina.
La propuesta oficial fue dada a conocer el miércoles en el Ministerio de Agroindustria, vía un panel integrado por el titular de la cartera, Luis Miguel Etchevehere, y sus pares Sergio Bergman (Medio Ambiente), Lino Barañao (Ciencia y Tecnología) y Adolfo Rubinstein (Salud), y comprende 12 principios y 23 recomendaciones que promueven un uso ampliado de estas sustancias peligrosas.
Dichas pautas, vertidas en un informe desarrollado por un grupo de trabajo interministerial, dejan de lado la totalidad de las investigaciones nacionales y extranjeras que exponen cómo la aplicación de pesticidas tiene incidencia directa en la proliferación de enfermedades como el cáncer e incrementan las malformaciones o los abortos espontáneos, por citar algunos males.
En concreto, los ministros ataron su propuesta a las denominadas "Buenas Prácticas Agropecuarias" (BPA), un combo de postulados desarrollado por compañías como Monsanto, Bayer, Dow, BASF, Syngenta y DuPont, en alianza con organizaciones del campo como AAPRESID, la asociación que nuclea a los productores que hacen siembra directa, que considera a los agrotóxicos insumos inocuos y biodegradables.
Las BPA avalan la aplicación de prácticamente cualquier plaguicida, cuestionan criterios como la instauración de zonas libres de aplicaciones en torno a puntos habitados, y entienden a las situaciones de contaminación como "casos de mala praxis".
A los ojos de quienes promueven las "Buenas Prácticas Agropecuarias", los pesticidas no implican riesgo para la salud si son aplicados en la cantidad que indican las empresas que los comercializan.
La conferencia concretada en Agroindustria tuvo como inicio una prédica de Etchevehere en la que el titular de la cartera defendió las pulverizaciones y anticipó que el documento interministerial en breve será presentado "ante las comisiones del Congreso para que sea insumo de cara a una ley nacional" que fije pautas para el uso de pesticidas en el campo.
El evento se caracterizó por una defensa cerrada de agrotóxicos que incluso organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) vinculan a la expansión del cáncer.
En ese sentido, el bloque de ministros evitó contestar la pregunta elevada por iProfesional respecto de la decisión oficial de descartar las investigaciones locales e internacionales que prueban la toxicidad letal del herbicida glifosato, el producto estrella en la producción de soja, maíz y algodón transgénico en la Argentina.
Desarrollado por la estadounidense Monsanto, ahora en proceso de fusión con la alemana Bayer, el agrotóxico en cuestión concentra el 65% de las ventas de este tipo de insumos a nivel doméstico.
En la actualidad, de forma anual se comercializa un promedio de 200 millones de litros del insumo y en términos de etiquetas más vendidas la nómina de marcas la encabeza Roundup, la formulación de la misma Monsanto.
Glifosato y 2,4-D, ambos vinculados directamente con el aumento de los casos de cáncer por la OMS, atrazina -de uso prohibido en Europa desde 2004 por su toxicidad elevada-, clorpirifos -su desarrolladora, Dow, fue condenada en EE.UU. por ocultar contaminaciones agravadas-, cipermetrina -letal para peces y abejas-, encabezan el listado de agrotóxicos de mayor uso en el agro local.
El posicionamiento del macrismo a favor de una aplicación intensiva de estos químicos es observado por los fabricantes como un incentivo para traer al país nuevas variedades de estas formulaciones.
Según entidades del sector agrícola, se estima que el negocio de la venta de pesticidas en la Argentina mueve alrededor de u$s3.000 millones al año.
"Monsanto, Bayer, están a los abrazos con este tipo de impulsos que promueve el Gobierno. La mayoría de las empresas temía una eventual baja en la facturación porque, al estar atado a la cotización del crudo internacional, el precio de los fitosanitarios -término que utiliza la industria para referirse a los agrotóxicos- viene subiendo sostenido.
A eso hay que sumarle la resistencia ambiental que suele remarcar que faltan regulaciones. "Si es tomado en cuenta, este trabajo será un espaldarazo político para las compañías que hacen estos productos", sostuvo una fuente cercana a Etchevehere.

Posición declarada
Un detalle a destacar en el documento que dieron a conocer los ministros está en el origen del material técnico empleado para desarrollar la propuesta.
Según pudo constatar este medio, la bibliografía empleada engloba buena parte de los manuales y folletos que Monsanto y sus similares han hecho circular en los últimos años con el fin de blindar la comercialización de agrotóxicos.
Por poner un ejemplo, en el detalle del sostén técnico de la propuesta interministerial asoma como primer material consultado las "Pautas sobre aplicaciones de productos fitosanitarios en áreas periurbanas", un compilado desarrollado por AAPRESID y cámaras de productores de pesticidas como CASAFE y CIAFA.
Cuando se consulta a fuentes oficiales sobre el por qué de la inclusión de estos contenidos impulsados por la misma industriael argumento que predomina es que las compañías del sector son las únicas que han investigado en la Argentina el efecto de los pesticidas sobre todo en las últimas dos décadas.
Estos privados, vale remarcarlo, asoman como los grandes beneficiados de imponerse un marco legal basado en el informe expuesto esta semana por Etchevehere y sus pares.
A tono con la posición declarada de Monsanto, Bayer, Dow, BASF, Syngenta y DuPont, Bergman, Barañao y Rubinstein hicieron gala de un alineamiento con el modelo que promueve las fumigaciones que, de tan acérrimo, incluso sorprendió a más de un asistente vinculado al ramo agropecuario.
En la conferencia celebrada en Agroindustria el titular de la cartera de Ciencia sobresalió por una prédica a favor de la aplicación de pesticidas que por momentos rozó la humorada.
En ese sentido, Barañao igualó el efecto tóxico del glifosato con la ingesta excesiva de agua. "Uno se puede morir por tomar agua en cantidad", dijo el ministro.
"¿Cuál es el problema con los fitosanitarios, los agroquímicos, respecto de otras tecnologías que también tienen efectos nocivos como la electricidad, el automóvil, que también producen muertes? Es que todos asumimos el riesgo porque nos sentimos beneficiarios. Todos pensamos que el auto puede sufrir un accidente, podríamos morir, pero yo puedo tener o quiero tener un auto. En el caso de los agroquímicos, parecería que se beneficia sólo el productor y que el ciudadano común sufre las consecuencias nocivas. Entonces esa asimetría entre el beneficio y el riesgo hace que se tenga una posición hostil hacia el uso de agroquímicos", expresó Barañao.
El ministro sostuvo, además, que "la humanidad es hoy tan dependiente de los fitosanitarios para su alimentación como lo es de los antibióticos para la salud".
"Sabemos que los antibióticos salvan millones de vidas pero que si se aplican inadecuadamente pueden tener consecuencias fatales", prosiguió el funcionario, en otro intento por minimizar el rasgo de sustancia peligrosa y perfil venenoso que caracteriza a los plaguicidas.
Sin embargo, en un momento Barañao reconoció que tanta cultura de producción pro fumigaciones ha complicado a más de un exportador.
"Se ha encontrado glifosato en miel. Y hay partidas que fueron rechazadas porque presentan cantidades -del agrotóxico- mayores a las permitidas", dijo.
De avanzar con un marco legal sustentado en el documento presentado ahora por Etchevehere, Bergman, Barañao y Rubinstein, el macrismo habrá solidificado un modelo agropecuario que va a contramano de los países que entienden que la producción intensiva con agrotóxicos implica un riesgo grave para el ambiente y las poblaciones.
Fuente.noticiauno.

jueves, 8 de noviembre de 2018

EL SHINCAL DEL QUIMIVIL /LA OTRA MIRADA.





CATAMARCA: CIENTÍFICOS ESCANEAN ANTIGUA CIUDAD INCA Y CREAN UN MAPA 3D


EL SHINCAL DE QUIMIVIL, UN CENTRO ADMINISTRATIVO Y CEREMONIAL DEL IMPERIO INCAICO, FUE ESCANEADO CON IMPORTANTE TECNOLOGÍA POR CIENTÍFICOS ARGENTINOS, LO CUAL PERMITIÓ DETECTAR ESTRUCTURAS NUNCA ANTES REGISTRADAS.
Con el objetivo de detectar estructuras ocultas bajo la vegetación y evaluar el avance de la erosión, científicos argentinos obtuvieron un modelo digital 3D de altísima calidad de El Shincal de Quimivil, un sitio arqueológico ubicado en Catamarca.
A través de la técnica LIDAR (Light Detection and Ranging), que consiste en la emisión de cientos de miles de rayos láser por segundo, en noviembre de 2016 se escaneó desde un avión una extensión de 5.600 hectáreas de lo que fue un importante centro administrativo y ceremonial perteneciente al imperio incaico entre fines del siglo XV y comienzos del XVI.
El estudio se concretó por medio de un convenio de colaboración entre las universidades nacionales de La Plata (UNLP) y Catamarca (UNCa), la Secretaría de Estado de Cultura de esa provincia y la empresa Consular Consultores Argentinos Asociados S.A., encargada de realizar el vuelo para escanear la zona. Además, complementaron las imágenes aéreas con un escáner láser estático para generar modelos 3D de las estructuras arqueológicas existentes. Los responsables son Reinaldo Moralejo, investigador asistente del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo (FCNyM, UNLP), y Daniel Del Cogliano, profesional principal del CONICET en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (FCAG, UNLP).
Una vez concretado el relevamiento propiamente dicho, con ayuda de técnicos especializados comenzaron los análisis de la nube de puntos generada por el láser, que arrojó una representación tridimensional de todo lo detectado. “Buscábamos rasgos que sobresalieran, ya fueran lineales, cuadrangulares, rectangulares, circulares, o que nos llamaran la atención según el patrón que manejábamos, y llegamos a marcar 84 sitios de interés. La mayoría eran pequeñas paredes de 20 a 50 centímetros de alto y 60 de ancho”, cuenta Moralejo.
El desafío era filtrar las plantas y árboles pero sin eliminar lo que estuviera por debajo, aunque se confundieran estructuras arqueológicas y vegetación baja”, explicó Del Cogliano. La flora de El Shincal es tupida y variada, con predominio de arbustos –el shinki, que le da el nombre el lugar– que mide de 4 a 6 metros, algarrobos y talas de hasta 14 metros.
Un lugar emblemático es un monte que se extiende por más de 300 hectáreas con vegetación densa y espinosa, donde la única forma de acceder es abriendo camino con un machetealgo poco aconsejado desde el punto de vista de la conservación, además de que no deja muchas posibilidades de realizar una prospección sistemática, señalan los especialistas.
En una semana, barrieron un radio de 3 kilómetros alrededor de la plaza central de El Shincal, una superficie de 30.625 metros cuadrados en cuyo centro se ubica la plataforma ceremonial, denominada ushnu. Divididos en dos grupos, lograron relevar exactamente 39 puntos de interés. Ya en esta instancia, la búsqueda fue mucho más precisa y orientada: además de las coordenadas cargadas en un GPS, llevaban una tablet con un programa informático que señalaba la posición marcada y todo su entorno, permitiendo elegir el mejor camino sin cortar vegetación innecesariamente.
Esa indagación en el campo arrojó algunas novedades: el 26 por ciento de los objetivos resultaron ser muros arqueológicos que no estaban registrados, y que no se hubieran detectado nunca de no ser por el escaneo. A su vez, una de las estructuras resultó muy llamativa y enigmática: una serie de líneas, algunas de las cuales entrecruzadas, y que no respondía a un patrón inca. “Al acercarnos nos encontramos con rocas alineadas en una arquitectura y disposición que a priori no se parece en nada a la de El Shincal. Sumado al hallazgo de restos de una cerámica muy particular en los alrededores, nos hace sospechar que pueda corresponder a una ocupación anterior. Es una hipótesis, y para corroborarla hará falta excavar la zona”, apunta.
Así, la técnica LIDAR se complementó con la contrastación en el campo, arrojando resultados que trascienden lo esperado, porque permitió distinguir entre los hallazgos de importancia histórica y otros como árboles caídos o elevaciones naturales sobresalientes del terreno, o montículos artificiales que datan de la década de 1980, construidos para el control de la erosión.
Sin estudiarlo de esta manera, podríamos haber considerado que todo era de interés arqueológico cuando no es así. Estamos muy contentos porque también queda en evidencia la sensibilidad de la tecnología, capaz de detectar estructuras pequeñas de 20 o 40 centímetros de altura ocultas bajo la densa vegetación”, puntualizan los especialistas.
fuente:El Federal

jueves, 1 de noviembre de 2018

ARGENTINA CON MUY MALAS NOTAS.


   


Una relatora de Naciones Unidas criticó el modelo argentino de agronegocios.




La Organización de Naciones Unidas (ONU) cuestionó el uso masivo de agrotóxicos en Argentina, alertó por el desmonte masivo, advirtió por la crítica situación de los pueblos indígenas y afirmó que el Gobierno eliminó políticas y acciones que beneficiaban a la agricultura familiar para apoyar a los grandes empresarios del agro. Luego de recorrer diez días el país, y entrevistar medio centenar de personas, la ONU aseguró que la única solución sostenible es la agroecología: producir alimentos sanos, sin químicos ni transgénicos.
La Relatoría Especial sobre el Derecho a la Alimentación es el máximo espacio de Naciones Unidas dedicado al tema. Al frente está la especialista Hilal Elver, de origen turco. Visitó la Argentina entre el 12 y el 21 de septiembre. E hizo público el informe preliminar que presentará en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
“En el marco de la agricultura industrial (agronegocios, de transgénicos y agrotóxicos) a gran escala, es esencial que se tome en cuenta el verdadero costo de los métodos de producción en relación con el suelo y los recursos hídricos, y el impacto de la degradación ambiental sobre generaciones futuras, en lugar de concentrarse únicamente en la rentabilidad y el crecimiento económico a corto plazo”, alerta el informe de la relatora especial de Naciones Unidas.
Reivindicó el papel de la agricultura campesina. En la conclusión resalta: “Reitero la importancia de la agricultura familiar para lograr el objetivo de una alimentación adecuada y saludable para todos los argentinos. Debería ponerse empeño en promover la agricultura familiar como prioridad. Es la única manera de lograr un equilibrio, única manera de lograr una solución sostenible y justa para el pueblo argentino”.
En 2014 Argentina sancionó la Ley 27.118, de “reparación histórica” para la agricultura familiar. “Fue sancionada pero sin un financiamiento adecuado y, hasta la fecha, no ha sido reglamentada por el Ejecutivo”, cuestiona la relatora.
Sobre los pueblos originarios, la especialista de Naciones Unidas afirma: “Como consecuencia de la expansión de las actividades agrícolas, incluida la soja, y como resultado de otras políticas discriminatorias, las familias de los pueblos indígenas se vieron forzadas a dejar las zonas en las que vivían y, en algunos casos, tuvieron que migrar hacia las ciudades cercanas en busca de trabajo, sufriendo en muchas ocasiones una discriminación sistemática”.
Hilal Elver cuestiona que la agricultura industrial está controlada por pocas y grandes empresas y alerta que el Gobierno ya decidió su rol: “Durante las entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Agroindustria observé una tendencia a apoyar el modelo agroindustrial y a realizar serios recortes en el apoyo, el personal y el presupuesto del sector de la Agricultura Familiar, incluido el despido de casi 500 trabajadores y experto”.
En el informe de Naciones Unidas hubo un apartado referido a la agroecología, que se trata de la producción de alimentos sanos, sin agrotóxicos, y comercializados a precio justo, para mercados locales. Elver visitó campos de la Unión de Trabajadores Rurales (UTT). “Las prácticas agroecológicas han demostrado ser exitosas en varias partes del mundo, logrando no solo rendimientos impresionantes sino también la promoción de los productores locales y de las prácticas que respetan el medio ambiente”, afirma la experta de Naciones Unidas. Sostiene que “la agroecología es una alternativa importante que debería ser seriamente considerada por el gobierno para logar la diversificación y sostenibilidad, además de importantes insumos para el programa de comedores escolares, la protección de los recursos naturales y el manejo del cambio climático”. 
Recordó que la Organización Mundial de la Salud declaró en 2015 al herbicida glifosato como sustancia probablemente cancerígena. “Se aplica indiscriminadamente en la Argentina, sin tener en cuenta la existencia de escuelas o pueblos en las cercanías. Como resultado de ello, se me ha informado acerca de un aumento en la cantidad de personas que han perdido la vida o padecen enfermedades que ponen en riesgo su vida”, alerta.
Citó la investigación científica del Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (Emisa), de la Universidad Nacional de La Plata, que determinó que “la mayoría de la población consume frutas y hortalizas que han sido fumigadas con agrotóxicos”. Ante un Gobierno que adopta el discurso de las empresas de agroquímicos y niega el impacto en la salud, la ONU contrapuso: “La exposición a plaguicidas puede tener efectos muy peligrosos para la salud de los seres humanos, en especial para niños y mujeres embarazadas que son más vulnerables”.
Entre las consecuencias del modelo agropecuario también apuntó a la degradación de las tierras y el desmonte. “En la última década se destruyeron más de tres millones de hectáreas de bosques para dar lugar a la producción de granos y ganado. La Argentina se ubica entre los países que perdieron más bosques entre 2010 y 2015. Y el gobierno nacional ha mostrado una falta de interés considerable en aplicar la ley de protección de bosques”, denuncia la especialista de Naciones Unidas.
Fuente: Pagina 12.

martes, 30 de octubre de 2018

CHAU SOBERANÍA ALIMENTARIA.




Tecnología Terminator: Una amenaza para la seguridad alimentaria mundial.


 el último producto estrella de su tecnología, Monsanto desmiente su pretensión de acabar con el hambre en el mundo. Muy al contrario, esta tecnología amenaza con socavar las bases más profundas de la agricultura tradicional, esto es, la práctica de guardar semillas de una año para otro. Mas aún, este “cóctel genético” aumentará el riesgo de que nuevas toxinas y alérgenos se introduzcan en la cadena alimentaria.
En 1860, cinco años antes de que Abbé Gregor Mendel publicara su oscuro volumen sobre la genética de los guisantes, iniciando lo que se llamaría la mejora de plantas “moderna”, un tal Major Hallett, F.L.S., de Brighton, estuvo advirtiendo a los agricultores y a los vendedores de semillas de que cualquier abuso en la utilización de sus semillas seleccionadas para cereales “sería tratado con severidad”1. Pero sus semillas no podían patentarse y había poco que él pudiera hacer para evitar que los agricultores compraran sus variedades de trigo, las cultivaran, seleccionaran las mejores semillas para la siguiente temporada y desarrollaran sus propias variedades, especialmente adaptadas a los suelos, orografía y climatología locales.
No fue hasta 1908 que George Shull dio con lo que Major Hallett realmente quería, un arma biológica para evitar que los agricultores guardaran y desarrollaran sus propias semillas. Se llamó “hibridación”, un maravilloso eufemismo que hizo pensar a los agricultores que cruzando dos plantas lejanamente emparentadas, podría crearse un “vigor híbrido” capaz de mejorar las cosechas, hasta el punto de hacer que la esterilidad de la semilla resultante – lo que significa que no puede ser replantada – fuera rentable económicamente2. Hoy en día, prácticamente cada espiga de maíz cultivada desde California a Kazajastán, es un híbrido controlado por una de las pocas multinacionales de semillas que dominan el mercado.
Exactamente 90 años después de la revelación de Shull, Monsanto, una de las mayores y más poderosas de esas compañías, está luchando por el control de la tecnología más importante en el monopolio de las semillas desde la aparición de los híbridos. Pero a diferencia de los que ocurrió en 1860, esta forma de control de la vida puede ser patentada. El 3 de marzo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y una poco conocida empresa de semillas de algodón, llamada Delta and Pine Land Company, adquirieron la patente estadounidense 5.723.765 o Sistema de Protección Tecnológica (TPS). A los pocos días, el resto del mundo conoció la TPS como Tecnología Terminator. Su objetivo declarado es introducir plantas que producirán semillas que se autodestruirán, esto es, semillas suicidas. La Tecnología Terminator expresa la idea central de la ingeniería genética en cultivos alimentarios y arroja luz sobre los grandes intereses que hay detrás de la campaña corporativa para el control y posesión de la vida.
La tecnología Terminator llega para acabar con el sufrimiento de las multinacionales que han sido incapaces de apartar a los agricultores de una tradición de 12.000 años de antiguedad guardando y mejorando semillas. Los agricultores compran la semilla una vez y después hacen su trabajo. El despacho de detectives Patents and Pinkerton ha sido contratado para impedir que los agricultores actúen de esta forma. Terminator sin embargo, proporciona una “patente” biológica incorporada mediante la manipulación de los genes. Las pequeñas comunidades agrícolas, especialmente las del Tercer Mundo, dependen de su propia reproducción de plantas, ya que ni las compañías ni los organismos oficiales muestran mucho interés o capacidad para desarrollar semillas o plantas adaptadas a las dificultades de su entorno. Los híbridos y la tecnología Terminator con sus semillas muertas, obligan a los agricultores a comprar semillas nuevas cada temporada. Terminator también impide la conservación de la biodiversidad agrícola que llevan a cabo estas comunidades. No hay nada que conservar. Es la “bomba de neutrones” de la agricultura.
Semillas híbridas
Después del redescubrimiento de las Leyes de Mendel, en 1900, los productores de semillas con mentalidad monetaria, siguieron estrategias que obligarían a los agricultores a comprar nuevas semillas cada temporada, gastando un dinero que costo mucho ganar. Aunque el concepto de hibridación se desarrolló con George Shull en 1908, el primer maíz híbrido no fue comercializado hasta 1924 por Henry A. Wallace. Dos años más tarde, Wallace creó Pioneer Hi-Bred, la mayor compañía de semillas del mundo, y todavía controlada en gran medida por la misma familia. Wallace llegó a convertirse en Secretario de Agricultura de Estados Unidos y finalmente (1941) en Vicepresidente de Estados Unidos. Wallace convirtió su defensa apasionada de los híbridos en un indiscutible aunque no muy científico, “Auto de Fe”, para argumentar que el “vigor híbrido” había convertido al maíz en el cultivo estrella que es hoy.
En oposición a esto, más recientemente, reputados científicos económicos y críticos como Jean-Pierre Berlan del INRA francés (Instituto Nacional de Investigación Agrícola), Richard C. Lewontin de Harvard, y Jack R. Kloppenburg de la Universidad de Wisconsin, han cuestionado esta idea, insistiendo en que si los programas convencionales de mejora del maíz hubieran tenido la misma inversión en investigación, habrían producido siempre mejores resultados que los híbridos. De acuerdo con estos críticos, la única ventaja de los híbridos reside en su rentabilidad para las compañías.
Cómo funcionan los híbridos
Las semillas híbridas son la primera generación (conocidos como F1) descendiente de dos líneas parentales distintas, dentro de la misma especie. Las semillas incorporan y expresan la característica genética deseada de cada ascendiente, únicamente en la siguiente generación. Las semillas extraídas de una F1 híbrida pueden o bien ser estériles o, más comúnmente, no expresar las características genéticas deseadas que se encontraban en la F1. Los agricultores en los sistemas agrícolas industrializados, rara vez intentan replantar un híbrido, debido a que las cosechadoras y máquinas de procesado de alimentos exigen que la producción sea muy uniforme. Por otro lado, los agricultores pobres de países como Brasil, van a utilizar un F2 (segunda generación) de semillas híbridas, como una fuente de material de mejora para mezclar con sus variedades tradicionales. De esta manera, los hábiles mejoradores locales, en su mayoría mujeres, ya estén en Brasil, Burundi o Bangladesh, aíslan características genéticas útiles y las adaptan a su mercado local. Los cultivos híbridos más comunes son: maíz, algodón, girasol y sorgo.
Hasta hace poco, los cereales de grano pequeño como el arroz, trigo, cebada, avena, centeno y leguminosas como la soja, no respondían a esta hibridación comercial. Esto ya está cambiando. Las iniciativas públicas de mejora de semillas, dirigidas por gobiernos como el chino, e instituciones como la Fundación Rockefeller y la Universidad de Cornell, han desarrollado híbridos comerciales de arroz. Las multinacionales de semillas siguen avanzando. Más recientemente gigantes como Monsanto y Novartis se han desecho en elogios sobre las posibilidades del trigo híbrido de primera generación. Siendo el trigo el cultivo más extendido del planeta, conseguir el monopolio de su híbrido sería un chollo para las compañías de semillas3.
Tecnología Terminator: Un arma biológica contra los agricultores y la seguridad alimentaria
Terminator no sólo asegura que los agricultores no puedan volver a plantar con éxito semillas de su cosecha, sino que además es la plataforma que utilizan las compañías para poder vender las características genéticas de su propiedad -genes patentados de tolerancia a los herbicidas o de resistencia a los insectos- y para tener a los agricultores enganchados a sus semillas y a la utilización de productos químicos. La tecnología Terminator es una garantía de que, incluso, los innovadores agricultores brasileños tendrán que comprar el acceso a esas características cada año.
El mercado objetivo de la Tecnología Terminator es explícitamente el de los agricultores del Sur. Así se refleja en los comunicados de la compañía presentando la patente, en los que Delta and Pine anuncia a bombo y platillo que su Sistema de Protección Tecnológica hará que para las empresas sea seguro económicamente vender sus variedades de alta tecnología en África, Asia y Latinoamérica. La compañía ha calculado incluso que 4 ó 5 millones de hectáreas serán plantadas con semillas Terminator en pocos años. Esta es una superficie de tierra casi igual al Sur de Asia. Aunque la Tecnología Terminator solamente se ha probado en algodón y tabaco, sus diseñadores están convencidos de que puede aplicarse a cualquier especie. Delta and Pine ha sugerido específicamente que los cultivadores de arroz y trigo de países como India, China y Pakistán son un mercado prioritario. Según la compañía, el valor de la Tecnología Terminator podría llegar hasta 4 dólares por hectárea en un mercado de élite como el de las plantas de jardín. La patente podría valer mil millones de dólares4.
“La práctica secular de guardar semilla de una cosecha para otra es una gran desventaja para los agricultores del Tercer Mundo que inadvertidamente quedan atrapados en el uso de variedades obsoletas, al tomar el “camino fácil” y no plantar variedades nuevas más productivas” – Dr. Harry B. Collins, Delta and Pine Land Co., Vicepresidente for Technology Transfer (12 de Junio de 1998)5.
Cómo funciona la Tecnología Terminator
La Tecnología Terminator es la principal aplicación de una patente genérica, para el “control de la expresión de los genes de las plantas”. El Terminator es básicamente un mecanismo suicida genéticamente diseñado que se puede activar por un estímulo exterior específico. Como resultado las semillas de la siguiente generación se autodestruyen por autoenvenenamiento. El agente desencadenante más utilizado es el antibiótico tetraciclina aplicado a las semillas. La versión principal del Terminator consiste en un conjunto de 3 genes nuevos insertados dentro de una planta; otra versión reparte estos 2 ó 3 genes entre dos plantas que se cruzarían por polinización. El resultado final siempre es que la siguiente generación produce una semilla muerta.
La Tecnología Terminator es el Caballo de Troya para extender los cultivos de ingeniería genética en el Sur. A falta de reglamentaciones “efectivas” sobre patentes, las empresas pueden comercializar sus productos y forzar la constante recuperación de sus inversiones. A falta de una legislación adecuada en bioseguridad, puede persuadirse a los países de aceptar Terminator en la presunción de que esta tecnología es segura y de que las características transgénicas no pueden sobrevivir en una segunda generación, ni siquiera con polinización cruzada. Esta presunción carece de fundamento. Como ocurre siempre en ingeniería genética, los efectos directos e indirectos del Terminator son impredecibles y conllevan todos los riesgos inherentes de esta tecnología. El cóctel de genes de Terminator aumenta los riesgos de que nuevas toxinas y alérgenos aparezcan en nuestra comida y en el pienso para animales. Todavía más alarmante es la posibilidad de que los propios genes del Terminator contaminen la base genética agrícola de los cultivos vecinos y de la maleza y especies silvestres emparentados, poniendo en marcha una bomba de relojería. El silenciamiento del gen productor del veneno o un fallo en el mecanismo de activación del mismo posibilita dicha contaminación.
Entre un 15 y un 20% del abastecimiento mundial de alimentos, es producido por los agricultores pobres que guardan las semillas. Estos agricultores alimentan al menos a 1.400 millones de personas. Terminator “protege” a las compañías arriesgando la vida de la población. Ya que esta tecnología no tiene absolutamente ningún beneficio agronómico, no hay razón para arriesgar la seguridad alimentaria de los pobres jugando con la ingeniería genética en el campo. Tanto si sus consecuencias se producen a corto o largo plazo, Terminator es un arma biológica contra los agricultores y la seguridad alimentaria.
Terminator muestra otra cara oscura. Como un Caballo de Troya para otras características genéticas, puede usarse para activar o desactivar cualquier rasgo, al menos en teoría, esta tecnología apunta la posibilidad de un incremento de las enfermedades de los cultivos debido al movimiento de semillas. Estas enfermedades no tienen porqué aparecer inmediatamente, o no aparecer hasta ser activadas por condiciones o químicos específicos. Esta forma de guerra biológica contra la seguridad alimentaria y la economía de la población se está convirtiendo en un tema estrella en ambientes militares6.
Terminator conoce al “Monstruo”
Apenas dos meses después de que el “US Department of Agriculture” (USDA) y Delta and Pine Land anunciaran la concesión de la patente de Terminator, Monsanto compró la empresa. El anuncio del pago de 1.760 millones de dólares apareció el 11 de mayo, en el mismo momento en que se reunían en Bratislava las partes del Convenio de Biodiversidad. Terminator se abrió paso hasta los debates de la conferencia gracias a los comentarios de la prensa a las delegaciones. Por la noche, la delegación de EE.UU. que no había dicho una palabra ni siquiera cuando el USDA fue atacado por su relación con el Terminator, salió en defensa de Monsanto. Teniendo en cuenta que antiguo personal de la Casa Blanca durante la administración Clinton, está en la nómina del grupo de presión de Monsanto y que Mickey Cantor, el Delegado de Comercio norteamericano en gran parte de la Ronda de Uruguay, está también en la dirección de Monsanto, no sorprende el celo de la delegación norteamericana.
La tecnología de semillas ha recorrido un largo camino desde 1860 y las pasiones de propietario de Major Hallett. Poco meses antes de que Major registrara su semilla seleccionada, la idea central en la exposición de un orador en la feria agrícola de Wisconsin advertía a los agricultores y científicos que desconfiaran de las nuevas tecnologías que alejaban a los agricultores de sus cultivos. Aunque lo que más le preocupaba era el uso del motor de vapor en la agricultura -no estaba en contra, sólo le preocupaba a qué intereses servía- el orador opinaba que la función de la tecnología agrícola era proporcionar una vida decente a los agricultores y alimentar a la población. La administración Clinton haría bien en seguir el consejo de A. Lincoln antes de permitir que Terminator esclavice hoy a los agricultores del mundo7.
Terminar con Terminator
Las organizaciones sociales y los gobiernos pueden detener la tecnología Terminator. Existen recursos legales a través del derecho internacional y de los acuerdos intergubernamentales para prohibir esta tecnología. Estas son algunas de las posibilidades:
1. La patente del USDA/Delta está en fase de tramitación en todo el mundo. La patente puede y debe ser rechazada en base a que entra en conflicto con la moral pública. Terminator es una amenaza para la seguridad alimentaria y destructivo para la biodiversidad agrícola. En base a esto los gobiernos están totalmente legitimados a hacer uso, incluso del controvertido capítulo TRIPS de la OMC y acordar el rechazo de la patente; al hacer esto los gobiernos acordarían también (según la Organización Mundial del Comercio) el no permitir a nadie la explotación de esa tecnología en su territorio.
2. Debe presionarse a la USDA (con o sin EE.UU.) para que rechace la entrega de la patente a la compañía. De hecho la USDA (que sorprendió con el anuncio de la patente el 3 de marzo) debería pedir al Departamento de Patentes y Marcas Registradas de EE.UU que revisara la petición y determinara si ésta entra o no en conflicto con la moralidad pública.
3. Los más de 100 estados miembros del Convenio para la Prohibición del Desarrollo, Producción y Almacenamiento de Armas Tóxicas y Bacteriológicas y para su Destrucción (1972), deberían pedir la abolición de la Tecnología Terminator por ser una forma de guerra biológica económica que no sólo hace la guerra a las comunidades agrícolas, sino que puede ser manipulada para amenazar la seguridad alimentaria y destruir la economía de un país.
4. En su reunión de octubre de 1998, el Grupo de Consulta de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), la mayor red mundial de institutos públicos internacionales de mejora de plantas, debería haber anunciado su oposición al Terminator y su negativa a usarlo. (N de la T.: Efectivamente en su reunión del 26-30 de octubre en Washington el CGIAR concluyó que el Terminator es negativo para los agricultores pobres y para la biodiversidad agrícola, y conmina a no utilizar esta tecnología. Más información en http://www.rafi.org.ca/).
5. En su reunión de mayo de 1999, el Grupo de Trabajo en Ciencia y Tecnología del Convenio de Biodiversidad, debería presentar una resolución declarando que el Terminator es una amenaza para la biodiversidad agrícola y pedir su retirada. Semejante iniciativa reforzará los esfuerzos nacionales para prohibir la patente y la tecnología bajo los términos del Acuerdo Mundial de Comercio.
Dra. Ricarda A. Steinbrecher es bióloga y genetista. Coordinadora de la Campaña “Test Tube Harvest” de la organización Women's Environmental Network. Es Directora Científica de Genetics Forum, RU y Consejera en biotecnología para muchas ONGs.